De las plumas de teólogos de las distintas órdenas religiosas salieron durante los siglos XVI a XVIII una larga serie de obras que aspiraban a formar una legión de clérigos capaces de administrar con eficacia el sacramento de la confesión. Bajo títulos con una fuerte impronta publicista, y orientados tanto a penitentes como a confesores, no faltaron manuales bilingües, para uso de los misioneros en las Indias.

Editado por primera vez en 1549 en Coimbra, el de Azpilcueta es con diferencia el manual de confesores que mayor difusión alcanzó, habiéndose contabilizado doscienta sesenta y seis ediciones, completas o compendiadas, en latín, castellano, portugués, francés e italiano.

El manual se divide en nueve libros, donde se recogen y exploran todos los aspectos de la vida individual y social del penitente. El éxito del autor se debe a la perfecta conjugación de sus conocimientos de derecho y teología moral puestos al servicio de los confesores.

Predicador de Su Majestad, y figura representativa del religioso español dedicado a la predicación y a la redacción de obras morales, personifica el gusto y los excesos de la oratoria sagrada del barroco. La fama que alcanzó en el púlpito se consolidó con el éxito de sus libros hasta el punto de constituir un fenómeno editorial en la España del momento.

Su Practica de el confesonario, editada por primera vez en Pamplona en 1685, y de la que aquí exponemos el ejemplar de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla de la edición zaragozana de 1688, es una obra de carácter eminentemente pragmático.

Instrumentos imprescindibles en la labor de adoctrinamiento de los pueblos americanos por los misioneros, abundan los manuales de confesores, impresos en Castilla o en las Indias, en ediciones bilingües, como ocurre con el Confessionario mayor en lengua mexicana y castellana, de Alonso de Molina (México, 1565), el Confessionario en lengua Castellana y Timuquana, de Francisco Pareja (Mérxico, 1613), el Confessionario muy copioso en dos lenguas, Aymara y Española, de Luis Bertonio, o el que aquí presentamos, en castellano y cumanagoto, obra del misionero de la Orden de San Francisco Diego de Tapia.

Además de las Lecciones de Theologia mystica (Granada, 1712) y de un tratado sobre oratoria sagrada, El nuevo predicador instruido... (Granada, 1716), el franciscano Juan de Ascargorta escribió este manual de confesores, que vió la luz por primera vez en Granada, en 1713, por el impresos Nicolás Prieto. El manual conoció al menos nueve ediciones, la última de ellas impresa en Madrid, en 1764. Se divide en tres partes, dedicadas respectivamente a los sacramentos en general, las censuras y los preceptos.