Aguafuerte y agua tinta (144x183 mm.)

Una figura femenina con los pechos descubiertos yace sobre el suelo desprendiendo rayos de luz. Un coro de personajes a su alrededor estan ejecutando su entierro y en lado izquierdo de la imagen una mujer, que sostiene entre sus manos una balanza, se lamenta con máxima tristeza.

Los elementos representados nos llevan a interpretar un significado alegórico de este grabado: la mujer tendida podría ser la Razón, la Constitución, la Verdad... que es enterrada por unos monjes con hazadas junto a un alto dignatario eclesiástico que parece oficiar el acto. Destaca la mujer con la balanza, que simboliza la justicia, y que es la que más sufre en la escena.

Muerta la libertad constitucional enterrada por el Régimen absolutista de Fernando VII y el apoyo eclesiástico.

 

El significado es más real remitiéndonos a los hechos ocurridos en Madrid descritos en el "Manifiesto de todo lo ocurrido en Madrid con motivo del Decreto del Rey de 4 de mayo" : "[...] y en seguida se dirigieron varias tropas a la Plaza Mayor de la capital y fue arrancada con toda solemnidad por individuos del cuerpo militar la lápida de la Constitución [...] Fue borrado el nombre de la Constitución del salón de Cortes, y colocadas en él las armas del Rey: e igualmente se sacó del salón la estatua de la Libertad, y fue quemada a las dos de la tarde por el pueblo en la Plaza Mayor, adonde arrastraron la lápida de la Constitución, llevándola de este modo por los parajes más públicos de Madrid".

Por estas fechas también se difundió en hojas volanderas la décima "A la caída de la Constitución y muerte de los liberales""La noche del seis de Mayo / Cayó la Constitución; Se erige la inquisición; / Se alegra el Sabio y el Payo: / Al impío le da un desmayo, / Y al fin (para nuestro bien) / En él ha muerto también. / ¿Qué...? ¿han muerto los liberales...? / Se acabaron nuestros males. / Resquiescant in pace. Amén".

Nigel Glendinning, que relaciona la mayoría de grabados de "Los desastres de la guerra" con la obra de Giambattista Casti "Gli animali parlanti" (1801), nos lleva al Canto XIV del poema, en el que la Justicia y la Verdad desaparecen de la tierra.