Aguafuerte y agua tinta (129 x 173 mm.)

Tres hombres conducen en brazos a una mujer desfallecida por el hambre. Una niña, probablemente su hija, la sigue llorando, cubriendo los ojos con sus manos. En el fondo a la izquierda,  vemos un cadáver, o un moribundo.

Es una de las más bellas y expresivas composiciones del hambre en Madrid. La figurita de la niña, que llorando desconsolada sigue a su madre, es un poema de dolor, digno por su grandeza del arte de Goya, quien siempre hizo maravillas, con las figuras infantiles.

Si algo destaca aquí es la serenidad y la belleza del rostro femenino, la elegancia de las formas y la delicadeza de sus pies. Si por el título se puede afirmar que la protagonista es la madre muerta, no es menos cierto que la composición acentúa la soledad e indefensión de la huérfana.