¿Qué hai que hacer más?

Aguafuerte, agua tinta y punta seca (139x186 mm).

El carácter sádico de los combatientes toma en esta estampa una de sus máximas representaciones. Cuatro soldados cogen un cadáver para castrarlo: tres le separan las piernas, mientras que el cuarto se dispone a comenzar el trabajo con su alfanje. Aunque no lo sepamos, nos podemos imaginar que el propósito de esta venganza es la advertencia, la deshonra a la que se verán destinados aquellos enemigos del bando victorioso, en una guerra sin cuartel en la que cualquier escenario se podía convertir en campo de batalla.

El cadáver tiene aún cerrados los puños, en señal de la resignación con la que debió morir. Sin embargo, no reconocemos bandos en esta escena, no hay franceses ni españoles, pues todos -para Goya- participaban de un mismo sentimiento de odio fratricida. Serviría, así, esta estampa para resumir la visión que el pintor tenía acerca del enfrentamiento, en la que solo la sinrazón y el rencor triunfaban, una vez perdidas las esperanzas de que el rey francés trajera a España la modernidad que él reclamaba.

"¿Qué más hay que hacer?" pone Goya en la voz de la soldadesca, dispuesta a realizar todo cuanto le manden, sin pararse a pensar en que detrás de los uniformes están las personas. Servilismo, acatamiento de órdenes y falta de humanismo en estas máquinas de matar en que se convierten las personas durante el conflicto bélico, y que nos da a entender la visión apesadumbrada, traumatizada, en que se sumió nuestro artista.