Vista de la ciudad de Antequera de Oaxaca.1771.- Plano manuscrito, colores, aguada sobre papel; 31 x 43 cm.

AGI (MP-México, 543).

América fue una magnífica oportunidad para la aplicación de un nuevo modelo urbano que configurase una ciudad ideal, sin las ataduras que en Europa existían con los entramados medievales o islámicos. Se difundirá el modelo implantado en urbes como Santo Domingo, La Habana o Campeche, trazados a regla y cordel, conformando una cuadrícula en cuya manzana central se habilitará una plaza principal en la que se situarán los principales edificios de mayor trascendencia civil y religiosa.

Este modelo se aplicará por Juan Peláez de Berrio en Antequera de Oaxaca. Ya en 1519 las tropas de Cortés habían llegado al valle oaxaqueño en el que los indígenas se asentaban en el paraje conocido como Huaxyácac, ocupándolo dos años más tarde. En 1526 Oaxaca se convierte en villa y se ordena al citado Peláez de Berrio su urbanización y reparto de solares.

Será sobre todo a partir de 1532, año en que se le concede a la villa el título de ciudad, cuando se dicten diversas disposiciones que afectan a su configuración, solicitando informes sobre la necesidad de construir una fortaleza por parte de los indios comarcanos, con el menor daño posible hacia sus personas, se faculta el envío de vides desde Veracruz, ordenándose al Presidente y oidores de la Audiencia de Nueva España, que al tiempo de hacer el repartimiento oigan a los procuradores de dicha ciudad "todo lo que quisieren informarles acerca de los vecinos y pobladores de ella, para que en los repartimientos no haya agravio alguno".

Ese mismo año se expiden varias cédulas para que se ayude y favorezca a Diego de Porras, Alonso de Pimentel, Juan de Valdivieso, Nuflo de Benavides, Cristóbal Gil Alonso Morzillo, Martín de la Mezquita, Pedro Asensio, Fernán Martín, Juan Hernández de Mérida, Bartolomé de Astorga, Lorenzo Genovés, Diego Castellanos, Diego de Leiva, Francisco de Herrera, Gaspar de Tarifa, Juan García de Ucas, Juan Hernández de Prada y Fernando Aragonés, que se hallaron en la conquista de esa tierra y toma de Antequera y ordenando que sean para propios de esta, cinco de los ocho solares que le habían sido dados por Juan Peláez de Berrio, a Nuño de Guzmán, y los Licenciados Matienzo y Delgadillo, en la plaza mayor de dicha ciudad, concediendo se quede cada uno de ellos con uno de los tres solares restantes, con la obligación de construir en estos sus casas, en el término de un año.

En este plano, remitido con el padrón general del Sagrario de la Iglesia Catedral, 1771[1], se muestran varios elementos que son particularmente notables como ejemplo de las realizaciones técnicas de ingeniería: los diversos tipos de puentes, el imponente acueducto de piedra que aparece en la clave como "targea" que hubo de rehacerse bajo la dirección de Juan de Pascua y O´Brien puesto que el anterior, a principios del XVIII se encontraba en tan mal estado que el agua que transportaba apenas si se podía considerar potable, dejando sin abastecimiento a la ciudad durante varios meses. En el plano podemos ver su robustez e imponentes contrafuertes pétreos.

En Nueva España se generalizó la conducción de agua mediante grandes acueductos de cantería con arcadas como en el mundo romano, como los de Zempoala, Querétaro o Valladolid. En la ciudad de México el suministro se conseguía mediante los acueductos de Chapultepec, Belén y especialmente por el de Santa Fe. El final de los acueductos se manifestaba en puentes, pilas, lavaderos o depósitos.

Colomar Albájar, María Antonia. El urbanismo en el Nuevo Mundo: el ejemplo peruano : Centro Cultural de España (Lima), noviembre-diciembre, 2001: [Exposición]. Introducción de Fernando de Terán. Madrid, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, Subdirección General de Información y Publicaciones, [2001]. -- González Tascón, Ignacio. Ingeniería española en Ultramar (siglos XVI-XIX). Madrid, CEHOPU, 1992. -- Halcón Álvarez-Ossorio, Fátima. “Configuración urbana de Oaxaca: La casa de Hernán Cortés”. En Laboratorio de Arte, 11 (1998). -- Obras hidráulicas en América colonial: [exposición]. [Madrid], CEHOPU, 1993.

Autor comentario: Manuel Álvarez Casado.



[1] Se encuentra en A.G.I. México, 2591