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Los fundamentos canónicos

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La práctica de la confesión está atestiguada en las primitivas comunidades cristianas, al menos la confesión pública. Aunque los Padres de la Iglesia y las grandes sumas teológicas --como la Summa de Confession, del dominico San Antonino de Florencia, abordaron el significado y la práctica de la confesión, su regularización vendrá de la mano del IV Concilio de Letrán, celebrado en 1215, y más extensamente del Concilio de Trento (1545-1463). |
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